La Coctelera

Categoría: El mundo de Copito Segundo

27 Abril 2009

MITO 1: Los BMW no tienen intermitentes, o bien éstos funcionan de forma deficiente; y, además, cada activación de intermitente consume la mitad del combustible que haya en ese mismo momento en el depósito. ¡Falso! Los BMW, al igual que el resto de los coches, tienen una palanquita detrás del volante, en el lado izquierdo del mismo, que sirve, entre otras cosas, para activar los intermitentes. Y la palanquita los activa bien y todo. Ah, y lo más importante: no se ha percibido un aumento del consumo del vehículo durante su activación.

MITO 2: Un BMW no puede circular por debajo de los 40 km/h sin que su rendimiento mecánico se vea brutalmente perjudicado. ¡Falso! Los BMW, al igual que el resto de los vehículos, pueden circular a menos de 40 km/h sin que pase nada malo. Es más, hasta pueden parar en un STOP, sin que de la nada aparezcan treinta chorizos que te desmonten el vehículo como si en lugar de un STOP se tratara del box de BMW en el pit lane de cualquier circuito de F1.

MITO 3: Las lunas de los BMW crean una ilusión óptica que impide ver las señales que indican la no preferencia. ¡Falso! Las lunas de los BMW funcionan igual que las lunas del resto de los coches. Se engorrinan igual, hacen reflejos igual, y no están hechizadas para la percepción distorsionada de la realidad. La visibilidad es idéntica a la que se tiene en cualquier otro vehículo (en las mismas condiciones de limpieza externa, quiero decir).

MITO 4: Un BMW no puede circular por el carril derecho en una vía interurbana. ¡Falso! Ninguna página del manual de usuario de un BMW indica que el vehículo deba evitar circular por el carril derecho. No se especifica ninguna falla técnica que pueda derivarse de este tipo de conducción.

MITO 5: Los equipos de música de los BMW están configurados para no poder escuchar a menos de 40 dB de potencia. ¡Falso! Los equipos de música de los BMW permiten ajustar el volumen para que el nivel esté por debajo de 40 dB. De hecho, permiten incluso ganancia cero en el amplificador. Como en el resto de vehículos.

(El resto de pruebas empíricas se realizarán en posteriores tanteos al coche de mi hermano... que, efectivamente, es un BMW)

9 Enero 2009

Hoy, por primera vez en mi historial de conducción, he llevado un coche sobre nieve. Francamente, no es una experiencia que quiera repetir en breve (aunque me va a tocar a mediodía, cuando salga del trabajo y tenga que volver a llevar el coche a casa). Y eso que he conducido por ciudad, y con un Coche Mejorado que tiene control de tracción. Creo que no lo dije por aquí, pero Kadettito ahora duerme el sueño de los ancianos en el garaje de mi hermano. Bye bye, Kadett; hello, Astra.

Con mi viejo coche, probablemente me hubiera estrellado sacándolo del aparcamiento (de la puta calle, que yo no pertenezco al selecto grupo de Gente del Taco que Tiene Garaje).

Aquí en Alcalá no nieva nunca. Bueno, casi nunca. Y si nieva, son cuatro copillos de nada, que enseguida son sustituidos por La Lluvia de la Justicia. Sin embargo, hoy no está dejando de nevar. Ni mucho menos.

Mierda blanca...

PRIMERA ACTUALIZACIÓN. Creo que hoy voy a dejar el coche en el aparcamiento de la empresa porque me he hecho caquita sólo de pensar en bajarlo hasta casa con esta nevada. Ya veremos cuándo subo a recogerlo, porque cuando nos vayamos se quedará la alarma puesta, y recogerlo implica hacer saltar la alarma... aunque, francamente, que salte o no me da igual xD

2 Febrero 2008

A la secretaria de la oficina donde trabajo la han echado (los motivos no vienen a cuento, aunque la historia es larga y la verdad es que tiene miga de sobra... tal vez un día cuente lo que ha pasado, que da para mucho). Lo cual significa que ahora soy la única mujer de toda la empresa, aparte de la señora de la limpieza, claro. El campo de nabos personal de la empresa afirma que ya va siendo hora de que el jefe contrate más mujeres.

Bueno, el caso es que esto me ha recordado las incongruencias de la vida y de mi caso laboral particular. ¿Y por qué suelto esto? Porque hoy tocan misiones, que últimamente a mis lectores os tengo un poco sueltos. Y dado que el premio de la misión número 3 ha quedado desierto por falta de acertantes, volvemos a sortear el e-sugus de piña.

Por cierto, la respuesta al reto número 3 está en la respuesta que acabo de publicar al susodicho reto.

El reto de hoy es difícil, lo reconozco. Y requiere de cierto seguimiento de esta bitácora. Digo que es difícil y que requiere seguimiento porque no hay más pistas que las que hay: lo que he escrito hoy, lo que he escrito otros días, y la imagen que veréis a continuación.

Se abre el reto, damas y caballeros. ¿Quién dará con la respuesta a la imagen?

17 Agosto 2007

Si es que son chulos hasta en las matrículas:

(Supongo que la matrícula estará retocada con algún programa de edición de imagen, pero vaya, aun así...)

7 Agosto 2007

Mi Kadett huele a gasolina.

Creo que no es buena señal...

ACTUALIZACIÓN 1. No es que huela a gasolina; es que tira gasolina así, como si no costara. De momento la pelota el pobre cochecillo está en el taller, a la espera de más noticias.

ACTUALIZACIÓN 2. Los del taller han sido muy rápidos arreglando la avería: dos manguitos, así sin avisar, que se han puesto de acuerdo para soltar gasolina a la vez. Lo gracioso es que, según me han comentado en el taller, la gasolina caía a chorros sobre los colectores. Vamos, para haber ganado el Premio a la Antorcha sobre Ruedas.

28 Mayo 2007

Esta mañana, mientras trataba de vencer el sopor y subirme al coche para ir al trabajo, descubrí que la puerta del conductor de mi Kadett no se abría más allá del tercio del tamaño de un micropene.

Qué raro, pensé. Claro que, como todavía andaba un poco dormida, tampoco me di cuenta de la causa hasta varios intentos después: la aleta delantera, esta vez la del lado del conductor, estaba hundida y deformada a causa de un buen golpe.

Afortunadamente esta vez ha sido sólo cosa de chapa. Bueno, y que no iba yo dentro del coche durante el transcurso del incidente.

Por cierto, ha sido un golpe anónimo. Básicamente significa que nadie me ha dejado una nota diciéndome

«Creo que te he abollado el coche.»

Ni siquiera, como ha sugerido un compañero de trabajo, me han dejado una nota diciéndome

«Tu coche ha atacado espontáneamente al mío y, como consecuencia de su violenta imprudencia, se ha hecho daño en una aleta.»

Cabrones.

Iba a hacer una foto esta tarde de los destrozos, pero mi padre lo ha reparado antes. Le ha salido la vena TolkiEnana y ha cogido su martillo de arreglar chapa.

Suena extraño, pero la verdad es que mi padre hace maravillas con ese martillo. Ha quedado bastante bien.

En fin, a lo que iba: me siento como si tuviera una especie de Síndrome de Raikkonen en Contrafase. Básicamente consiste en que, en lugar de dejarme a mí destrozar el coche, ya lo hacen los demás por mí.

Cabrones.

11 Abril 2007

Pues sí, señoras y señores... pese a la gravedad de los pronósticos, el milagro ha tenido lugar.

Y aquí, la foto prometida: el lateral dañado.

8 Marzo 2007

Resulta que un chaval se salta un ceda el paso en una rotonda, golpea a otro coche, y no les pasa nada ni a él, ni a sus acompañantes, ni a su coche.

Sin embargo, al coche de la rotonda (mi Kadett) le deja el lateral delantero derecho hecho unos zorros: rueda hundida (eje roto incluido), puerta desencajada, parachoques caído, aleta irreconocible. Por lo menos parece que yo estoy bien.

El de la grúa me ha dicho que, dada la edad de mi coche, pone la mano en el fuego a que me dan siniestro total sin mirarlo siquiera.

Pobre Kadettito. Ahora que me lo habían dejado en perfecto estado...

Sobre El tablón naranja

Algún día, mis pajaritas y yo dominaremos el mundo.


Cthulhu demands...

No al recorte en I+D

Mi biblioteca

Si quieres hacerme feliz y regalarme un libro, ya sabes... que sea alguno que no esté en esta lista

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